No todos los CRM hacen lo mismo. Dependiendo de su enfoque, se habla de tres tipos de CRM: operativo, analítico y colaborativo. Te explicamos en qué consiste cada uno, con ejemplos, y cómo elegir el que encaja con tu empresa.
Es el tipo más común. Se centra en automatizar y ordenar los procesos del día a día: gestión de contactos, embudo de ventas, tareas, recordatorios y campañas de marketing.
Ejemplo: un comercial abre su CRM por la mañana y ve las llamadas del día, las oportunidades que debe mover de etapa y los seguimientos pendientes, todo en una pantalla.
Para quién: cualquier empresa con actividad comercial. Es el punto de partida habitual, y el tipo al que pertenece WavoCRM.
Su fuerte es analizar los datos de clientes para descubrir patrones: qué clientes compran más, qué canal convierte mejor, qué campaña dio más retorno. Suele incluir cuadros de mando e informes avanzados.
Ejemplo: una dirección comercial compara la tasa de cierre por fuente de lead y decide invertir más en el canal que mejor convierte.
Para quién: empresas con volumen de datos suficiente para que el análisis aporte decisiones reales.
Pone el acento en compartir la información del cliente entre departamentos: ventas, atención al cliente y marketing trabajan sobre el mismo historial, y el cliente recibe un trato coherente en cualquier canal.
Ejemplo: un cliente que habló ayer con soporte por WhatsApp llama hoy a ventas, y el comercial ve la conversación anterior sin preguntarle de nuevo.
Para quién: organizaciones donde varios equipos tocan al mismo cliente.
En la práctica, los CRM modernos mezclan los tres enfoques en distinta proporción. Lo importante es empezar por el que resuelve tu problema de hoy, y crecer después.
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